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Estos son los departamentos a los que mejor les va en educación

En el último Índice Departamental de Competitividad, que mide, entre otros temas, la calidad educativa de las regiones, Santander y Boyacá se perfilaron como los mejores departamentos en educación básica y media.

Los mejores en educación en Colombia según el Consejo Privado de Competitividad

Las regiones top en educación son Bogotá, Santander, Boyacá y Antioquia. Foto: Getty Images

 El Consejo Privado de Competitividad realiza cada año un informe regional en el que se puede ver cómo avanzan las regiones en materia de infraestructurasostenibilidad y educación, entre otros temas. En el campo de la educación, el estudio -denominado Índice Departamental de Competitividad- hace un análisis en cuanto a educación básica y media, y educación superior.

Para 2018 este informe reveló que si bien el cierre de brechas entre los territorios se está dando, todavía hay otros que, durante los últimos cinco años, siguen atascados. En este sentido, señala que si Colombia quiere ser el país más educado de América Latina en 2025, es fundamental que actúe con un claro enfoque territorial.

Por lo tanto, la inversión y las estrategias no solo deben estar alineadas para seguir fortaleciendo a las regiones con más potencial, sino que es necesario avanzar en aquellos departamentos en donde la educación no es una prioridad. Como ocurre en el ChocóLa GuajiraPutumayo y Caquetá, los departamentos más rezagados, según el Índice Departamental de Competitividad 2018.

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Pero, a pesar de que aún falta mucho para construir un sistema educativo de calidad en cada territorio, algunas regiones están empeñadas en cerrar esta brecha. Este informe muestra cómo departamentos como AraucaQuindíoCauca, CórdobaHuila y Sucre han dado grandes saltos de mejoría.

Para conocer su evolución en educación -el informe se ha realizado desde 2013- evalúan tres grandes indicadores: cobertura, calidad ybilingüismo. De acuerdo con los porcentajes que obtuvieron en cada indicador, el departamento se ubica entre los primeros puestos, por sus excelentes resultados o los últimos, por sus deficiencias.

De allí que, los tres primeros puestos en educación básica y media son para SantanderBoyacá Casanare, respectivamente. Mientras que, en educación superior, los tres primeros son para BogotáCaldas y Antioquia. Por lo tanto, reconocer sus niveles de competitividad es también una alerta sobre hacia dónde se deberían dirigir los esfuerzos nacionales y territoriales.

Primer puesto en educación básica y media

Santander

Por sus resultados en cobertura y calidad, Santander se ubica en el primer lugar como uno de los mejores en materia de educación básica y media. Esto se evidencia en los resultados de las pruebas Saber 11 de sus colegios oficiales, variable en la que el departamento se ha mantenido en el primer lugar a nivel nacional desde el 2013. Un gran resultado teniendo en cuenta que, de los tres primeros departamentos que lideran esta categoría, Santander es el que más habitantes tiene (2.090.839 habitantes).

También se ve reflejado en la poca deserción de sus estudiantes y en la calidad de sus docentes. De acuerdo con el director de la Comisión Regional de Competitividad de Santander, Juan Fernando Puyana, el buen comportamiento del departamento en materia educativa obedece al trabajo de los diferentes actores regionales por generar un capital humano de calidad.

“La implementación de esta visión conjunta entre los sectores académico, privado, público y las entidades de apoyo regionales, plasmada en el Pacto por la Educación en Santander 2030, se ha venido realizando mediante acciones estratégicas en cuatro áreas de intervención: formación docente, primera infancia, familias formadoras y modelo educativo”, se expresó en el informe Índice Departamental de Competitividad 2018.   

Arauca, la revelación 

El departamento revelación en materia de educación básica y media, fue Arauca. Si bien, en 2017 la región se ubicó en el puesto número 20, entre los 26 departamentos y la ciudad de Bogotá, en 2018 logró posicionarse en el número 13, superando a departamentos como Cesar, Córdoba y Quindío. Esto se da, entre otras cosas, por la inversión que hacen en calidad, lo cual se ve reflejado en los  buenos resultados de las pruebas Saber 11.

Primer puesto en educación superior

Bogotá

Durante los seis años de este informe, Bogotá ha ocupado el primer puesto en la categoría de educación superior. La capital obtiene los mejores resultados en cobertura y bilingüismo. En particular, Bogotá se destaca por tener la mayor cobertura bruta en formación universitaria y en formación técnica y tecnológica. Además cuenta con el mayor número de graduados en posgrado por cada 100.000 habitantes y el mayor puntaje en el indicador dominio de segundo idioma.  

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Para Daniel Gómez, gerente de articulación macrosectorial de la Cámara de Comercio de Bogotá, esto se da porque, “muchos jóvenes se desplazan desde todo el país para realizar sus estudios post-secundarios, lo que resulta en tasas de cobertura bruta de la educación terciaria superiores al 100%”.

Por otro lado, el informe también mide varias variables de calidad, en las que Bogotá se encuentra en los primeros puestos. Estos indicadores hacen referencia a los resultados de los estudiantes en las pruebas Saber Pro y la proporción de docentes con doctorado.

Para seguir en este camino, la Cámara de Comercio de Bogotá, junto con actores públicos, privados y academia vienen trabajando desde 2016 por convertir a Bogotá en un Hub de Conocimiento. “Nuestras acciones se han centrado en crear y modificar programas de educación superior; diseñar programas de capacitación y Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (ETDH); llevar a cabo ruedas de empleo y de intermediación laboral; actualizar mapas ocupacionales y de cualificaciones; y pilotear innovaciones educativas que buscan integrar al empresariado en los procesos de formación, entre otras”.

Quindío, la revelación

Este departamento, que en el pasado estaba rezagado, es hoy uno de los que más avanza en materia de educación superior, pues pasó del puesto 16 en 2017 al 9 en 2018. Además, el Quindío a dado grandes saltos en cobertura en instituciones de educación superior con acreditación de alta calidad y en cobertura de formación técnica y tecnológica.

Para Francisco Javier López, secretario del Quindío, estos resultados son producto de una articulación entre la educación media y la educación superior en la que el departamento viene trabajando desde hace 15 años. “Mediante un trabajo curricular conjunto entre los colegios y la universidades oficiales, muchos jóvenes han logrado homologar sus competencias. Además, estamos trabajando en el desarrollo de competencias básicas en los estudiantes de las IES oficiales con miras al futuro desempeño universitario. En especial competencias lógico – matemáticas y lingüísticas”.

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Este artículo hace parte de la edición 41 de la revista Semana Educación. Si quiere informarse sobre lo que pasa en educación en el país y en el exterior, suscríbase ya llamando a los teléfonos (1) 607 3010 en Bogotá o en la línea gratuita 018000-911100.

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 12/03/2019. Disponible en:  https://www.semana.com/educacion/articulo/los-mejores-en-educacion-en-colombia-segun-el-consejo-privado-de-competitividad/604723

El top 5 de las trampas que más hacen los colombianos en el Icfes

Conozca las conductas irregulares en las que más caen las personas a la hora de presentar estas pruebas.

Los fraudes más recurrentes en las pruebas del Icfes

Este domingo, más de 99.000 personas presentarán pruebas del Icfes. Foto: Icfes

 Este domingo 99.733 ciudadanos presentarán las pruebas Saber 11 Calendario B, Pre Saber y Validación de Bachillerato Académico, pruebas en las que -durante los últimos cinco años- se han presentado 1.479 irregularidades de distinto tipo.

La llamada copia (mirar los apuntes de los demás y copiarse) es la más recurrente. Por este concepto se presentaron 897 casos, lo que representa más del 60% del total de conductas. Le siguen suplantación, con 302 casos (20,4%); utilización indebida de teléfonos celulares y dispositivos electrónicos, con 90 casos (6%); presentación del examen en estado de embriaguez o bajo el efecto de sustancias psicoactivas, 17 casos (1,1%); y copia vista como llevar “copialina”, 1 caso (0,07%). Por otras conductas hubo 172 casos (11.6%).

Es por esto que el Instituto Colombiano para la Evaluación en la Educación – Icfes, invitó a todos los citados a firmar la Declaración de Compromiso Ético y a evitar conductas de suplantación, fraude, copia o sustracción del material de la prueba.

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Según explicó la directora general del Icfes, María Figueroa, la Declaración de Compromiso Ético tiene como fin promover los valores de honestidad, transparencia y legalidad.

 “Ese día los estudiantes que vayan a presentar las pruebas deberán diligenciar tres documentos: uno de identidad, para comprobar que la persona que realizará la prueba es quien está presente; otro, en donde acepta que se entendieron las instrucciones que dio el jefe de salón; y el tercero, que es la novedad, el Compromiso Ético, que busca concientizar a quienes hagan las pruebas de la importancia de no incurrir en conductas incorrectas y de ser honestos durante la presentación de las mismas”, afirmó la directiva.

Reiteró la relevancia de la cultura de la legalidad en el país, en donde desde pequeños los estudiantes deben transitar por el camino de la transparencia, el rechazo al atajo y a hechos de corrupción. “Cada uno debe ser responsable y entender que la prueba es un tema serio para su futuro y que debe presentar el examen a conciencia sin acudir a conductas fraudulentas”.

La entidad invitó a los rectores de los colegios a formar parte de esta iniciativa. “La invitación es a sensibilizar a sus estudiantes sobre el significado de este compromiso y  trabajar juntos por la construcción de un mejor país”.

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De los ciudadanos que harán las pruebas, 72.218 estudiantes se inscribieron para presentar Saber 11 B, 23.448 para la prueba de ensayo Pre Saber y 4.067 ciudadanos buscarán su título de bachiller con la Validación del Bachillerato Académico. Del total de personas, 691 presentan condición de discapacidad.

Recomendaciones

La entidad dio los siguientes tips para evitar contratiempos, antes y durante el examen:

1. Es prioridad tener consigo el documento de identidad, sea cédula de ciudadanía, tarjeta de identidad o contraseña con foto y huella dactilar -en caso de pérdida o de no haber sido expedida aún- o pasaporte vigente.

2. Quien no tenga consigo una identificación válida no podrá realizar el examen y no se aceptan fotocopias de ningún documento de identidad.  Si por alguna razón no se tiene uno de estos documentos,  el citado debe llevar el denuncio de pérdida que expiden las autoridades competentes.

3. Es indispensable tener a la mano  lápiz con mina No.2, borrador de nata y tajalápiz.

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4. Descargar la citación con anterioridad y ubicar el sitio del examen días antes. Es importante calcular muy bien el tiempo del traslado desde la casa hasta el lugar donde se presentará la prueba y buscar diferentes rutas de llegada.

5. Los citados a las tres pruebas deben asistir a las dos sesiones del examen, en la mañana y en la tarde. La jornada es desde  las 7:00 de la mañana hasta las 6:30 de la tarde aproximadamente.

6. No llevar teléfono celular ni cualquier otro dispositivo electrónico.Su uso durante la prueba pueda acarrear la anulación del examen.

Es de señalar que los resultados de Saber 11 Calendario B se publicarán en el portal  www.icfesinteractivo.gov.co  el sábado 11 de mayo.Quienes realicen las pruebas Validantes y PreSaber podrán consultar resultados el 18 de mayo.

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 12/03/2019. Disponible en: https://www.semana.com/educacion/articulo/los-fraudes-mas-recurrentes-en-las-pruebas-del-icfes/604604

“Necesitamos reactivar las cátedras de Paz, que están completamente muertas”

La Comisión de la Verdad es el órgano que contribuirá a esclarecer lo ocurrido en el conflicto armado. Semana Educación habló con Ana Cristina Navarro, su directora de Pedagogía, sobre la importancia del sistema educativo a la hora de entender lo que pasó en el país durante el conflicto armado y cómo evitar que se repita.

“Las cátedras de Paz están muertas”:  directora de Pedagogía de la Comisión de la Verdad

El desafío del nuevo ente estará en construir en 3 años un documento que aporte a entender lo ocurrido en tiempos de intensa guerra. Foto: Foto: Guillermo Torres / SEMANA.

 Después de más de 50 años de guerra declarada con las Farc, hace dos años Colombia inició un proceso de posconflicto. Como parte de los acuerdos, se creó la Comisión de la Verdad, un órgano temporal que oficialmente inició operaciones el pasado 28 de noviembre. Con su puesta en marcha el país intentará alcanzar un objetivo ambicioso, nada fácil, pero necesario: entender lo que pasó, perdonar y reconciliarse.

Quienes hace dos años lograron firmar el acuerdo de paz con la exguerrilla entendieron y promovieron el esclarecimiento de la verdad como un paso clave para transformar la sociedad colombiana, una que ha sufrido los avatares de la violencia y el azote a la integridad de muchos que, aunque no tuvieron nada que ver con la guerra, terminaron en medio de las trincheras.

El desafío del nuevo ente estará en construir en 3 años un documento que aporte a entender lo ocurrido en tiempos de intensa guerra. Pero, para ello el componente pedagógico debe ser sólido para sanar y recomponer la mirada de la realidad durante esos años, una que por tanto tiempo se vio quebrada y por lo mismo fracturó a la sociedad.

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Ana Cristina Navarro es la directora de Pedagogía de la Comisión de la Verdad. Ella habló con Semana Educación sobre el papel de la educación en esta nueva etapa.

Semana Educación (S.E.):  Colombia atraviesa por un momento muy poderoso en su historia; una oportunidad tal vez única de construir una sociedad más sana. ¿Cómo enseñar a las generaciones que se están formando a vivir de una manera más empática?

Ana Cristina Navarro (A.C.N.): A partir de ejemplos o experiencias. Deben imaginarlo desde la cotidianidad, no a partir de ejemplos externos sino de lo que rodea al niño. La pedagogía que no tiene en cuenta el entorno no funciona.

El sistema educativo debe apuntar a formar personas con mayor capacidad de relacionarse, porque está claro que tendrá más éxito en esta sociedad no el que más conocimientos recoja, sino quien mejores relaciones genere. El típico estudiante que pasa con notas normales, pero es un líder arrasador, puede ser el mejor. Está muy bien aquel que se concentra en adquirir conocimientos, sin embargo hay que aprender a pensar críticamente y a relacionarse. En el fondo, eso es inteligencia emocional, y es fundamental para que la empatía se pueda esparcir por todas partes; no difundir, sino contagiar.

S.E.: Cada vez se habla más de competencias socioemocionales, ¿cuál cree fundamental enseñar en este momento de posacuerdo?

A. C. N.: Es hora de que todo el sistema educativo en este país deje de tenerle miedo a formar ciudadanos críticos. En este momento es fundamental que le enseñen a los chicos a razonar, a cuestionarse, a preguntarse. Lo importante de la pedagogía es educar personas que se cuestionen y se pregunten los porqués.

En ese sentido, la Comisión tiene muy claro que necesitamos como aliado al sistema educativo en todos sus niveles –a maestros, alumnos, padres y quienes deciden en la educación– para poner a reflexionar a toda la institución sobre qué nos pasó y por qué.

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S. E.: ¿Qué está haciendo la Comisión puntualmente para que el sistema educativo sea parte activa de la construcción de paz?

A. C. N.: Hay varios proyectos con el sector. En este momento estamos en la fase de alistamiento, pero tenemos múltiples iniciativas dirigidas a niños, niñas y adolescentes; no solo a quienes han sido víctimas o a los hijos de excombatientes, sino en general a todos los que cursan primaria, media y superior.

Educapaz es una de las organizaciones que liderará algunos de esos proyectos. Nosotros coordinamos, pero no los ejecutamos directamente. Independientemente de la iniciativa, necesitamos reactivar las cátedras de Paz, que están completamente muertas, o generar otro mecanismo desde la ley para que sea obligatorio hablar de lo que nos pasó.

No solo se trata de decir “qué horror lo que nos pasó”, sino de pensar “cómo hacemos para que no se vuelva a repetir”.

S. E.: A propósito de las cátedras de Paz, ¿cómo ven ustedes la forma en que se están enfocando?

A. C. N.: La Cátedra de Paz está desvirtuada o dormida. El tema es que la Historia debe ir de la mano de esa cátedra. Por ejemplo, en un taller que hicimos con periodistas en Villavicencio, ellos preguntaban: ¿cómo hacemos para revisar la memoria si en el Meta nadie ha recogido la historia de lo que pasó? Además, aseguraban no tener en qué apoyarse para poder decir “evitemos que esto se repita”.

Si aquí no hablamos del conflicto, eso genera falta de arraigo, falta de raíces, falta de identidad. Creo que llegó la hora de quitarse la venda y afrontarlo como toca. Cada cultura es distinta y necesitamos empezar a hablar de este problema como algo anormal, que definitivamente tenemos que superar.

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S. E.: Usted ha dicho que si con las cátedras no se logra que se hable del conflicto armado desde el aula, es necesario un mecanismo para hacerlo a partir de la ley, ¿a qué se refería?

A. C. N.: Todavía no ha habido un acercamiento con el Ministerio de Educación, aunque en el mandato de la Comisión de la Verdad dice que debemos hacer una intervención en el sistema educativo para que se estudie el conflicto. En este sentido, a partir de uno de los proyectos que tenemos con Educapaz, en el cual pensamos trabajar mediante expediciones pedagógicas, surgió la idea de presentar un proyecto de ley que obligue a las instituciones educativas a enseñar lo que pasó en el país en el conflicto armado. Pero aún tenemos que discutir si esta es la mejor opción o la de reactivar las cátedras de Paz con un contenido concreto, porque se debe respetar la autonomía. En Colombia no existe un currículo único y no todos los maestros y colegios ven necesario revisar el tema del conflicto. Sería mucho más efectivo –pero más difícil– que se genere una conciencia de que hay que hablar de esto sin que sea obligatorio. Estamos en eso y se debe ir paso a paso.

S. E.: En ese sentido, ¿cómo formar y sensibilizar también a los profesores?

A. C. N.: Dentro del proyecto que lidera Educapaz está formar profesores multiplicadores. También queremos apostarle a una estrategia que tomamos de la experiencia del País Vasco, la de las víctimas formadoras. Es demasiado potente cuando una víctima se sienta delante de 50 maestros, les cuenta lo que ha vivido y les dice cómo se las ideó para convivir con el enemigo que vivía en la casa de enfrente. Esto tiene que ser una red que nos permita mover los sentimientos y generar empatía con los indiferentes. Los actos de reconocimiento que va a hacer la Comisión serán conmovedores.

Es necesario trabajar tanto con colegios públicos como con privados. En estos últimos es donde están las personas más indiferentes frente a lo que pasó (lo cual no quiere decir que no haya víctimas en los estratos más altos; el secuestro fue un tema que los golpeó fuertemente).

S. E.: ¿Cómo lograr que niños y jóvenes no se queden en el horror y el dolor de lo que pasó y, al contrario, pasen la página y trabajen para que no se repita?

A. C. N.: Tenemos una idea muy poderosa: la verdad. Los maestros deben partir de por qué tiene ventajas decir la verdad y qué problemas trae hablar con mentiras u ocultar parte de la misma, que en general es lo que pasa. A partir de ahí se generan conversaciones muy chéveres.

Necesitamos sensibilizar y movilizar hacia la verdad. Eso sí, hay que hacerlo poco a poco; nadie ha dicho que va a ser una acción de choque o que vamos a generar más daño. Ya le pasaron muchas cosas a múltiples familias en este país. No venimos a meter el dedo en la llaga, sino a ayudar a los chicos a entender por qué pasó lo que pasó y cómo hacer para que no nos vuelva a suceder.

S. E.: ¿Cómo se integra la educación superior en esta apuesta?

A. C. N.: Tenemos convenios con 28 universidades en todo el país para llevar a cabo un proyecto de voluntariado de jóvenes por la verdad con chicos de educación superior, décimo y once. Pensamos realizar este proyecto junto con Colombia Transforma, que es experta en este tipo de plataformas. Queremos que los jóvenes sean, más que multiplicadores, ‘reeditores’; es decir, que adapten su conocimiento a las circunstancias y al momento histórico en el que se encuentran. Es muy importante que cualquier propuesta o acción que hagamos nazca desde los territorios, teniendo en cuenta las diferencias étnicas, culturales y de género. Son ellos quienes, con el apoyo de la Comisión, construyen su pedagogía.

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S. E.: Usted habló de involucrar a los padres de familia, ¿cómo lo harán?

A. C. N.: Es indispensable que los papás entiendan por qué se debe hablar de esto en la escuela. No solo se trata de decir “qué horror lo que nos pasó”, sino de pensar “cómo hacemos para que no se vuelva a repetir”. Esto tiene que ver con la educación, la cual pone la fuerza del individuo en la capacidad emocional de relacionarse pacíficamente, de solucionar sus conflictos mediante la negociación y la no violencia.

La Comisión quiere hacer una reflexión muy profunda sobre qué es lo que hay en esta sociedad para que tendamos a resolver todo con violencia. Es importante analizar esto para atacar las causas reales. Es claro que debemos impulsar el respeto por la diferencia, la inclusión, la tolerancia y la solidaridad. Tenemos que dejar sembrada una semilla de consciencia, y los papás son fundamentales en este proceso.

Este artículo hace parte de la edición 39 de la revista Semana Educación. Si quiere informarse sobre lo que pasa en educación en el país y en el exterior, suscríbase ya llamando a los teléfonos (1) 607 3010 en Bogotá o en la línea gratuita 018000-911100.

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 12/03/2019. Disponible en:  https://www.semana.com/educacion/articulo/las-catedras-de-paz-estan-muertas–directora-de-pedagogia-de-la-comision-de-la-verdad/604552

La creatividad es más importante que la matemática: experta del MIT

La especialista estadounidense en Educación Jennifer Groff e investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), de Estados Unidos, hace parte de los expertos que defienden la llamada Enseñanza Basada en Competencias (EBC), que se enfoca en desarrollar habilidades y raciocinio en vez de memorización de contenido.

La colaboración y el pensamiento crítico son más importantes en el siglo XXI que las fórmulas matemáticas, dice una especialista del MIT
Groff dice que las habilidades del siglo XXI son el pensamiento crítico, la colaboración y la creatividad. Foto: GETTY IMAGES

 Para el alumno del siglo 21, habilidades como el pensamiento crítico, la colaboración y la creatividad son mucho más importantes que la enseñanza a través de fórmulas o contenido memorizado y sin contexto.

Los contenidos tradicionales como matemáticas o incluso más nuevos, como lenguaje de programación, de nada sirven si se enseñan sin aplicación en el mundo real y sin razonar.

Es lo que dice la especialista estadounidense en Educación Jennifer Groff, cofundadora del Center for Curriculum Networkign e investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), de Estados Unidos, donde lidera el desarrollo del diseño de juegos para uso en las aulas.

“No se puede enseñar fuera de contexto. Para que exista la esperanza de que al final entiendan todo lo demás (los niños) tienen que comenzar a adquirir experiencia con los problemas reales a lo largo del vida”, dice.

Groff es autora de estudios sobre temas curriculares, enseñanza personalizada y sobre cómo redefinir ambientes de aprendizaje y experiencias a través de innovaciones y tecnologías educativas. El año pasado, fue nombrada una de las 100 personas más influentes en tecnología de la educación por la revista Ed Tech Digest.

La especialista también es desde 2017 directora pedagógica de Lumiar, organización de escuelas y tecnologías de aprendizaje creada en Brasil.

Groff explica por qué un número cada vez mayor de expertos defienden la llamada Enseñanza Basada en Competencias (EBC) que se enfoca en desarrollar habilidades y raciocinio en vez de memorización de contenido.

En ese sistema, los alumnos aprenden a través de la realización de proyectos, en lugar de recibir un contenido listo dividido en disciplinas. Esta enseñanza tampoco depende de materiales como libros didácticos o división de los alumnos en grados.

La metodología fue elegida como una de las más innovadoras por la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en 2017 y está siendo implementada en escuelas de países como Holanda, Estados Unidos, Inglaterra y Finlandia.

A pesar de las diferencias, las escuelas que siguen el método se adaptan para no dejar de seguir las directrices obligatorias de educación de cada país.

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Estos son los principales extractos de la entrevista que la periodista de BBC Brasil Letícia Mori le hizo a Jennifer Groff:

Jennifer Groff defiende la enseñanza basada en competencias. Cortesía: Jennifer Groff. 

¿El método tradicional de enseñar atiende a las necesidades educativas de los alumnos?

Hay décadas de investigaciones científicas sobre cómo la gente aprende, y la forma en que estructuramos escuelas y otros ambientes de aprendizaje a menudo no está alineada con estos descubrimientos.

Las estructuras escolares tradicionales, en realidad, llevan a los niños en el sentido opuesto a lo que hoy sabemos es la forma en que aprenden mejor.

Las escuelas tradicionales ofrecen la misma orientación para todo el mundo, un tipo de aprendizaje muy lineal y descriptivo, dividiendo las clases artificialmente en materias.

El currículo es muy rígido y los profesores enseñan muy rápido para cubrir todo el temario. Y con frecuencia ese contenido no tiene contexto.

Y todo es en módulos: aprenda lo que tiene que aprender, haga la prueba y vaya a la siguiente tarea. Y ese tema nunca se reanuda.

Durante 12 años los niños simplemente dicen: “Bueno, dime qué hacer, qué aprender, ¿a dónde voy?” Literalmente se entrena a los niños para no dirigir sus propias vidas.

El método tradicional enseña que existe una respuesta única, es decir, una respuesta correcta y una equivocada. ¿Qué tipos de problemas en la vida, o en el mundo, son así? ¡Casi ninguno! Son todos complejos, multifactoriales, y las soluciones no son correctas o incorrectas, tienen pros y contras, y consecuencias. Entonces el mundo real es mucho más “desordenado”.

¿Cree que el foco en disciplinas como matemáticas o idioma da a los niños habilidades que necesitan en el siglo XXI?

Por supuesto, los niños necesitan saber leer, escribir y hacer cuentas. Pero la idea de enfocarse tanto en ello en detrimento de todo lo demás está bien documentada en la ciencia como problemática.

Yo digo con frecuencia a los padres: piensen en todas las cosas que los desafían en la vida real. En todos los tipos de problemas: el calentamiento global, las cuestiones de derecha e izquierda…

¿Cómo un idioma y matemáticas son suficientes para equipar a los niños para hacer frente a estas cosas? ¡Y en el trabajo! Observa las habilidades que necesitamos para todos nuestros trabajos.

No se puede enseñar fuera de contexto y esperar que los niños al final entiendan todo lo demás y sean unicornios mágicos que todo lo pueden. Ellos necesitan ir adquiriendo experiencias con problemas reales a lo largo de la vida.

¿Y cuáles son esas habilidades necesarias? Cuando se habla de competencias para el siglo 21, muchos piensan en la robótica, la programación, etc.

Hay cuatro habilidades consideradas centrales: comunicación, colaboración, creatividad y pensamiento crítico.

Es obvio que se necesita esto en muchas partes de la vida. Comunicación para conversar con sus colegas en el trabajo. La colaboración es necesaria porque no trabajamos aislados. La creatividad sirve para pensar en soluciones nuevas e innovadoras. Y pensamiento crítico para lograr resolver problemas, para pensar en soluciones efectivas y significativas en el trabajo o en la vida.

Pero hay mucho más allá. Cuando me preguntan: “Si pudieras cambiar el currículo en una cosa, ¿qué sería?”, Siempre digo: añadir el pensamiento sistémico que es aprender a trabajar con sistemas complejos, que no son lineales. Hay dinámicas que puedes aprender, que puedes observar y estar mejor preparado para lidiar con ellos. Nuestro mundo está hecho de muchas capas de sistemas complejos.

Está también el pensamiento ético, o pensamiento con perspectiva social, que es tomar decisiones considerando cómo los otros se ven afectados.

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Por supuesto que se enseñan estas cosas (robótica, programación) también, pero la belleza de la Enseñanza Basada en Competencias es que el profesor no necesita ser especialista en robótica, o agricultura hidropónica, o en lo que sea el proyecto elegido para el momento. El profesor se preocupa por el desarrollo general del alumno, trae a los especialistas de la comunidad, incluso involucra a los padres.

¿Cómo deben enseñarse estas competencias?

Nuestro modelo no es como llenar un cubo de contenido, que es como la mayoría de la gente piensa que es la educación. Los niños no guardan el contenido.

Hay un famoso video en el que a estudiantes de la universidad de Harvardle dan una batería, una lámpara, un hilo y les dicen: ‘Enciéndanlo‘. ¡Y ellos no consiguen realizar algo que depende de la comprensión básica de los circuitos! La mayor parte del contenido es inútil porque muchos de nosotros no recuerda la mayor parte de las cosas que nos enseñan en la escuela.

Lo que importa son las habilidades y competencias que se ganan trabajando en esos proyectos. Estamos enfocados en crear experiencias complejas para que los niños aprendan a razonar y que reflejen lo que se les exigirá en el mundo real.

Entonces, si hay una discusión ideológica ocurriendo en el mundo real, debe suceder en la escuela también, sin elegir un lado, y obviamente adaptada para la edad de ellos.

No estamos preocupados en recordar hechos y conocimientos, en cambio sí en tener habilidades necesarias para lidiar con el mundo complejo.

¿Qué puntos del desarrollo de los alumnos muestran que este método es realmente mejor?

La manera en la que ellos hablan y resuelven problemas. Cómo raciocinan y discuten, cómo profundizan en un tema, dialogan y preguntan es más avanzada, compleja y llena de matices de lo que podemos ver en otras escuelas.

Yo bromeo que cuando converso con algún alumno de 14 años de las escuelas que usan ese método, le digo: ‘¡Ven a trabajar conmigo!‘ (Risas). Porque la forma en que abordan problemas es algo que me gustaría ver en la gente de mi equipo.

¿Cómo equilibrar esa forma de aprendizaje con exigencias de la enseñanza tradicional, como en exámenes?

Miramos los elementos generales que están en las pruebas, en qué habilidades serán examinados para que puedan ser aprobados en universidades.

Garantizamos que ellos tendrán las habilidades necesarias para aprobar los exámenes. Y eso sucede, la mayoría de las veces, sólo participando, profundizando en esos proyectos.

Nos preocupamos por la alfabetización y las matemáticas específicamente porque hay un nivel de alfabetización básico para poder hacer cualquiera de estos proyectos. Y hay que hacer que los profesores estén capacitados en esas áreas.

¿Por qué entonces la educación más enfocada en competencias no es usada de forma más amplia?

Técnicamente, el modelo actual es del siglo 18. Hemos hecho algunos avances y cada escuela es un poco diferente de la otra. Hay algunas que todavía están en el pasado, otras más avanzadas.

Mi primera tesis de maestría fue sobre eso: ¿por qué las escuelas no cambian? Y la respuesta es que hay muchas barreras en los sistemas educativos. Hay políticas estatales, municipales y federales que determinan lo que las escuelas pueden hacer, qué deben hacer, dónde pueden innovar.

Pero también es una cuestión de tomar riesgos. Son niños pequeños, son los hijos de las personas. ¿Querrías arriesgar a aplicar esa innovación en ellos?

Y es por eso es que en EE.UU. hay mucha inversión en investigación para entender lo que es mejor para quien está aprendiendo. Pero tener claridad de lo que es mejor no significa necesariamente que la mejora va a ser aplicada.

La gente tiene resistencia al cambio. Especialmente porque los padres a menudo no entienden el proceso de aprendizaje a fondo, o cómo funciona la investigación en educación. Hay muchos factores que necesitan alinearse para permitir que la escuela cambie.

Al final, lo que posibilita el cambio son recursos, y el apoyo financiero a la educación no es tan alto. No es un negocio tan grande, no da tanto dinero como Google.

Pero creo que estamos en un momento de viraje. Llegamos a un punto en que el mundo ha cambiado tanto que es extremadamente claro que sólo preocuparse por aprobar exámenes no está dando resultados, y que necesitamos preparar a los niños con habilidades más amplias y profundas en un mundo tan complejo. Creo que los padres lo entienden.

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¿Cómo es posible organizar una enseñanza sin libros didácticos?

Muchos distritos en Estados Unidos están creando directrices de enseñanza bastante diferentes de los estándares nacionales.

Muchas escuelas en Estados Unidos están elaborando nuevas estructuras basadas en competencias. El objetivo es personalizar la enseñanza, tener en cuenta las necesidades de cada niño.

No estamos educando a niños en una línea de producción, ellos no aprenden todo de la misma manera. Ellos crecen con sus propios caminos, en su tiempo, con diferentes habilidades y de diferentes formas.

Hasta ahora, la enseñanza por competencia está, en general, bastante restringida a la elite. ¿Una enseñanza diferente para cada niño en el sector público no genera el riesgo de producir más desigualdad?

La desigualdad surge por muchos otros factores, como recursos y políticas regionales. La esperanza es que sea lo contrario, que ese tipo de enseñanza pueda abrir la puerta para más igualdad.

No sólo estás tomando profesores que enseñen diferente, hay toda una preparación detrás. Los profesores que enseñan por EBC (Enseñanza basada en competencias) tienen, en general, más habilidades.

En el caso de las escuelas de elite, hasta ahora se ha implementado este tipo de enseñanza. Pero (en Brasil) estamos, sin embargo, tratando de encontrar recursos y estructuras para que otras escuelas apliquen este método.

Esto debe traer más igualdad. Todo depende de la forma en que se aplicará.

Esta transición de modelo de enseñanza no significa necesariamente que habrá un cambio en la calidad, todo depende de cómo se aplica este tipo de política y cómo se utilizan los recursos.

¿Cómo discutir el temario curricular y el método cuando muchas escuelas a menudo no tienen cosas básicas, como merienda y sillas?

Cuando este es el tema, discutir el currículo es una conversación sin sentido. Porque si no tienes alimento o abrigo, no estás preocupado por la creatividad. Esta es una discusión separada sobre el presupuesto para la educación.

Pero las encuestas muestran que las “charter schools” (escuelas que reciben dinero público pero son operadas por instituciones privadas) en Estados Unidos, que son las que están tratando de asistir a las personas en mayor fragilidad social, incluso cuando ofrecen enseñanza de inglés y matemáticas, logran beneficios, pero no tan grandes. Esta enseñanza no es suficiente para la universidad ni para el mundo real.

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 12/03/2019. Disponible en: https://www.semana.com/educacion/articulo/la-colaboracion-y-el-pensamiento-critico-son-mas-importantes-en-el-siglo-xxi-que-las-formulas-matematicas-dice-una-especialista-del-mit/605030

Los cursos en línea están más vivos que nunca

Su número crece año a año y gracias a la diversificación de la oferta, parecen ser cada vez más rentables. ¿Llegó finalmente su momento, tal como se pronosticó hace unos años?

Los MOOC, cursos gratis en línea, están en crecimiento en el mundo

Cada vez son más las personas que deciden estudiar desde su casa o su trabajo en un curso masivo online. Foto: Istock

En 2012, Sebastian Thrun, fundador de Udacity, la primera gran plataforma de MOOC (Cursos en Línea Abiertos y Masivos, por sus siglas en inglés) en el mundo, llegó a decir que, gracias a la educación virtual, en 50 años solo habría 10 instituciones de educación superior en el mundo. No lo decía cualquier persona, ya que este alemán es algo así como el Elon Musk de la educación.

Emprendedor en el sector tecnológico, desarrolló una serie de sistemas robóticos que le valieron un gran reconocimiento internacional. Fue vicepresidente de Google y cocreó el sistema de navegación de Google Street View, las Google Glass y Stanley, el primer carro autónomo de la empresa en Sillicon Valley.

En 2011 se le ocurrió impartir clases en video sobre inteligencia artificial, desde la sala de su casa, con una cámara de baja resolución y servilletas en lugar de un tablero. 160.000 estudiantes de todo el mundo lo vieron. Así empezó el modelo de cursos que prometía cambiar el paradigma educativo.

Un año después, los cursos abiertos online gozaban su momento de mayor popularidad. El periódico estadounidense The New York Times incluso lo llamó “el año de los MOOC”. Algunos académicos de la Universidad de Stanford lanzaron Coursera, la plataforma de educación virtual más grande del mundo, y en menos de un año ya tenían 1,7 millones de estudiantes.

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Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts sacaron su versión, edX, y consiguieron que se matricularan 370.000 alumnos en sus primeros cursos. Parecía evidente que los MOOC iban a revolucionar la educación, llevando acceso y calidad a cualquier parte del mundo por un bajo precio –una promesa de la que hablan los educadores desde los años treinta, cuando una nueva tecnología, la de los cursos por radio, llevó a algunos pensadores a imaginar un futuro en el que unos “colegios en el aire” democratizaban, finalmente, el acceso a la educación–.

Pero, un año más tarde, Thrun se tragaba sus propias palabras, cuando tuvo que admitir que su modelo no funcionaba. “Nuestro producto es malísimo”, le dijo a la revista Fast Company.

De sus 1,6 millones de usuarios, solo el 10% culminaba los cursos (un número incluso alto comparado con el promedio de todas las plataformas de cursos masivos online: 6%). Claro, los MOOC empezaron siendo completamente gratuitos, por lo que no había un incentivo para tomárselos muy en serio (como perder la inversión en los modelos pagados).

Además, los certificados entregados por las plataformas tenían una incierta valoración en el mercado laboral. Por estas razones, la mayoría de estudiantes asistía por gusto o curiosidad y lo abandonaba cuando se aburría.

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Por eso, diferentes medios especializados sacaron la tajante conclusión de que los “MOOC habían muerto”. En 2014, una de las grandes plataformas de estos cursos, Udacity, incluso abandonó el modelo gratuito que la caracterizaba y en 2015 se mudó a un nuevo concepto: los Nanodegrees: cursos pagos que en 6 o 12 meses certifican a una persona en determinada competencia técnica, como por ejemplo un lenguaje de programación. Estos están pensados para (y con) empresas de tecnología, que requieren capacitar a sus empleados o a nuevo talento humano en saberes muy específicos y escasos en el mercado.

Sin embargo, a pesar de los pronósticos fatalistas sobre los cursos abiertos y masivos, el número de suscriptores en todo el mundo no ha hecho sino crecer. En 2018 había 101 millones de usuarios registrados en las plataformas de MOOC y cerca de 11.000 cursos en más de 900 universidades, según los datos publicados por Class Central, un motor de búsqueda especializado en educación en línea.

Eso es una cifra astronómica; el equivalente al 45% de todos los estudiantes matriculados en un programa de educación terciaria en el mundo.

“Originalmente, muchas personas pensaron que los MOOC iban a revolucionar la educación superior, causando que las universidades desaparecieran. Cuando eso no pasó, la narrativa mediática se volteó al otro lado, tratándolos de ‘fracaso’. Ambos enfoques fueron muy sensacionalistas; la realidad tiene más matices. Los MOOC están arraigados y muchas universidades los usan para aumentar su alcance, principalmente  dirigidos a profesionales que quieren capacitarse. Cada año hay más cursos y más personas que están encontrando a los MOOC por primera vez”, señala Dhawal Shah, fundador de Class Central.

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Aparecen las microcredenciales
Esta consolidación de los MOOC tiene que ver con sus nuevos modelos de negocio. Las microcredenciales son acreditaciones en un tema específico, que puede ser un curso o algo más grande (pero menos que un grado académico).

Los Nanodegrees de Udacity, por ejemplo, son una de estas. EdX tiene cursos como XSeries, MicroMasters y certificados profesionales; Coursera, programas especializados y certificados MasterTrack; FutureLearn, certificados de graduación y diplomas, por nombrar solo algunos.

Aparecieron en 2013 con los XSeries de edX y hoy en día prácticamente todas las plataformas de MOOC tienen uno. Para el estudiante, son una manera de acreditar su conocimiento; generalmente mediante medallas de información encriptada que se pueden poner en LinkedIn o en la hoja de vida para certificar habilidades y logros educativos. Y para la universidad, son una fuente de ingreso; la manera más efectiva de monetizar su curso gratuito.

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La lógica de la acreditación digital ha ayudado, por un lado, a tecnificar las hojas de vida. Estas permiten  desplegar la historia completa de la acreditación, las prácticas, cursos y metodologías que tuvo que pasar el estudiante; por lo que son mucho más completas que un simple papel.

“Ya nadie tiene sus hojas de vida archivadas en un computador. Ahora lo que interesa es mostrar los logros en línea en plataformas como LinkedIn. Las insignias digitales, al ser socializables, permiten evidenciarlos de manera más amable y con mayor información ante un eventual empleador”, señala Anabella Laya, jefe de marketing de Acreditta, una empresa colombiana pionera en la acreditación digital, que trabaja con el Banco Interamericano de Desarrollo, el Tecnológico de Monterrey, en México, y la Universidad Javeriana, en Colombia.

Pero lo más importante es que las microcredenciales han permitido una modalidad de encadenamiento de MOOC que enriquece la oferta de este tipo de plataformas. Con estas, varios cursos se agregan para obtener un set de competencias. Un especialista en mercadeo digital, por ejemplo, tiene que lograr la acreditación en el MOOC de Google Adwords y en el de Redes Sociales. Esto crea una ruta de aprendizaje flexible, que se adapta bastante bien a los tiempos o intereses del estudiante.

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Además, las plataformas de MOOC empezaron a diversificar su oferta con más opciones pagas; incluso, algunos  contenidos. Ya casi todos ofrecen maestrías, por ejemplo, que funcionan bajo la lógica de las microcredenciales (es decir, son más modulables) y se pagan a un pequeño precio, generalmente, más bajo que el de los programas virtuales tradicionales.

En parte gracias a eso, Udacity multiplicó sus ganancias el año pasado en 25%. Coursera, por su parte, las aumentó 40%, alcanzando los US$140 millones, una cifra récord para la compañía, según Forbes.

En ese sentido, los cursos abiertos masivos son cada vez menos ‘abiertos’, pero siguen siendo increíblemente masivos. De hecho, la cantidad de estudiantes solo crece y, hoy en día, los MOOC parecen ser una herramienta importante para complementar el sistema educativo tradicional.

Este artículo hace parte de la edición 41 de la revista Semana Educación. Si quiere informarse sobre lo que pasa en educación en el país y en el exterior, suscríbase ya llamando a los teléfonos (1) 607 3010 en Bogotá o en la línea gratuita 018000-911100.

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 26/02/2019. Disponible en: https://www.semana.com/educacion/articulo/los-mooc-cursos-gratis-en-linea-estan-en-crecimiento-en-el-mundo/602232

10 megatendencias que afectan la enseñanza en todo el mundo

Conozca todo lo que se viene en materia de educación y cómo esto influirá en los sistemas educativos globales.

Tendencias que afectan la enseñanza en el mundo

 Riqueza extrema versus pobreza extrema: ¿cómo harán las escuelas para acortar esa brecha? Foto: Getty

Muchos se preguntan qué viene para el campo de la educación y cómo las nuevas tendencias afectarán de una u otra forma los sistemas educativos. Andreas Schleicher, director de educación de la OCDE y coordinador de PISA (siglas en inglés del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), habla sobre el tema y explica cuáles son los grandes interrogantes en temas sociales, económicos, políticos y tecnológicos que se plantean las escuelas de todo el mundo.

1. Brecha entre ricos y pobres versus movilidad social

La brecha entre ricos y pobres está aumentando, y se están intensificando los grupos con privilegios extremos, así como aquellos que sufren privaciones extremas. Esta desigualdad se refleja en las escuelas. En los países de la OCDEel 10% más rico tiene ingresos 10 veces mayores que el 10% más pobre. Esta división es uno de los desafíos más grandes para los sistemas educativos.

¿Cómo se equilibra semejante desigualdad económica con los llamados a que las escuelas ofrezcan un acceso más justo a oportunidades?

2. Aumento del consumo en Asia

Puede que no esté distribuida de forma equitativa, pero la riqueza está aumentando, particularmente en Asia. La clase media global está creciendo y el 90% de sus nuevos integrantes estarán en China e India.

En el futuro, las nuevas clases medias provendrán de China e India, no de Europa o América del Norte.

¿Cómo cambiará la economía global cuando las poblaciones más educadas del mundo provengan de Asia y no América del Norte y Europa? ¿Qué querrán estos nuevos consumidores ricos de sus escuelas? ¿Estarán preparadas las universidades para expandirse y responder a esta mayor demanda?

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3. Aumento de la inmigración

Hay mucha más gente migrando y Asia ha remplazado a Europa como el destino más popular para los migrantes. Esta movilidad trae la diversidad cultural, la energía y la ambición de los recién llegados, pero también plantea muchos desafíos. ¿Cómo pueden las escuelas apoyar a los estudiantes que llegan de distintas partes del mundo? ¿Qué preguntas genera esto en torno a la identidad y la integración? ¿Tendrán ahora las escuelas un rol más importante en la enseñanza de los valores compartidos?

Con el aumento de la migración, las escuelas tienen que acomodar a numerosos estudiantes extranjeros.

4. Financiación

La presión por encontrar financiación será un gran tema para los sistemas educativos. Las escuelas deberán tomar decisiones a largo plazo sobre cómo gastar el presupuesto, sobre todo con el aumento de las exigencias y las expectativas. ¿Quién deberá pagar para que más estudiantes acudan a la universidad? ¿Y qué pasará cuando se tengan que hacer recortes?

Los individuos también deberán aprender los riesgos financieros de los repentinos sacudones económicos y las recesiones, sobre todo en momentos en que crecen las deudas personales.

5. Apertura vs. aislamiento

La tecnología digital puede conectar a la gente como nunca antes, construyendo vínculos entre países y culturas.

¿Qué pueden hacer las escuelas para que los estudiantes no escuchen solo opiniones parecidas a las que ya tienen?

O al menos esa es la teoría. La tecnología puede también hacer que el mundo sea más volátil e incierto. Fomenta la democracia al permitir que se puedan escuchar una variedad de voces, pero también concentra cantidades sin precedentes de poder en un pequeño número de personas.

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Cuando las noticias y la información está personalizada para nosotros por algoritmos, eso hace que la gente solo escuche las opiniones de gente que piensa de una manera similar y se aleje de quienes tienen opiniones opuestas. ¿Cómo harán las escuelas y universidades para crear una mayor apertura hacia diferentes ideas?

6. ¿Humanos de primera clase o robots de segunda?

Han habido numerosas advertencias sobre la amenaza de la inteligencia artificial para los trabajos. Pero los sistemas educativos necesitan equipar a los jóvenes con herramientas que puedan adaptarse y modernizarse en un mercado laboral cambiante.

Surgirán muchas preguntas en torno a cómo desarrollar habilidades humanas que no puedan ser replicadas por robots. ¿Cómo asegurarnos de que cualidades humanas como la imaginación, el sentido de la responsabilidad o la inteligencia emocional puedan aprovecharse junto con el poder de procesamiento de la inteligencia artificial?

7. Lecciones de vida

La expectativa de vida está aumentando y los mercados laborales menos predecibles hacen que cada vez más los adultos tengan que volver a entrenarse. Deberá prestarse más atención a un aprendizaje a largo plazo, en el que los adultos estén preparados para cambiar de trabajo y jubilarse por más tiempo.

Desde 1970, el promedio de años de jubilación de la OCDE aumentó de 13 a 20 años.

Es importante que la educación en las escuelas se adapte a la realidad de un mercado laboral cambiante.

En décadas recientes se han producido grandes cambios en el ámbito laboral y ha desaparecido el “trabajo de por vida”.

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Pero en la actualidad, aquellos adultos que más necesitan educación y entrenamiento, es decir, las personas poco calificadas, son los que menos probabilidades tienen de recibirla. Es un problema que a menudo se ignora, pero será cada vez más importante para que las habilidades de las personas coincidan con los requerimientos de los empleos disponibles.

8. ¿Conectados o desconectados?

Internet es una parte integral en la vida de los jóvenes. En algunos países, la cantidad de tiempo que los jóvenes de 15 años pasan en internet se ha duplicado en tres años. Muchos adolescentes dicen sentirse mal si están desconectados. Pero la educación aún tiene que aceptar la presencia permanente de internet. ¿Que rol debe tener ésta en la educación? ¿Cómo reducir sus efectos negativos como el ciberacoso y la pérdida de privacidad?

9. Enseñanza de valores

Todo el mundo espera que la escuela enseñe valores. Pero en un mundo cada vez más polarizado, ¿quién decide qué valores deben enseñarse? 

Se espera que los jóvenes aprendan valores en la escuela. ¿Pero quién decide qué valores se deben enseñar?

El mundo digital ha hecho posible que más gente exprese sus opiniones, pero esto no garantiza que puedan acceder a información confiable y balanceada, o que estén dispuestos a escuchar a los demás.

¿Como puede la gente diferenciar entre hechos y ficción? ¿Cómo pueden las escuelas diferenciar entre opinión e información objetiva? ¿Es el trabajo de las escuelas ser políticamente neutrales o deben promover ideas específicas o formas de pensamiento? ¿Y qué clase de virtudes cívicas requieren las democracias modernas?

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10. Temas irrelevantes para muchos

Para cientos de millones de niños pobres en el mundo, sobre todo en África Subsahariana, estos temas serán irrelevantes, porque ni siquiera tienen acceso o la escuela o están en escuelas de un nivel educativo tan bajo que salen sin tener los conocimientos más básicos de escritura o matemáticas.

A pesar de las promesas y advertencias globales sobre el desperdicio social y económico, la ONU dice que hay alrededor de 260 millones de niños que se pierden la oportunidad de ir a la escuela primaria y secundaria.

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 21/02/2019. Disponible en: https://www.semana.com/educacion/articulo/tendencias-que-afectan-la-ensenanza-en-el-mundo/601883

¿Cómo generar un ambiente de aprendizaje en las ciudades?

Raúl Valdés Cotera dirige la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje de la Unesco. Está en Colombia para hablar sobre la importancia de que los distintos actores se articulen para que el aprendizaje sea una verdadera política pública.

Ciudades del aprendizaje en el mundo

 Raúl Valdés Cotera, gerente de Programa del Instituto de la Unesco para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida y director de la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje del organismo internacional. Foto: Cortesía

Hace unos días se conoció que la Unesco escogió a Medellín como una de las diez ciudades del aprendizaje en el mundo, por su progreso y compromiso en la promoción de la educación y su trabajo con las comunidades para evitar la deserción escolar.  

Precisamente, para hablar sobre la importancia del aprendizaje en las ciudades, está en Colombia Raúl Valdés Cotera, gerente de Programa del Instituto de la Unesco para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida y director de la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje del organismo internacional.

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El directivo, quien participa hoy en el evento “Ciudades del Aprendizaje: retos y oportunidades para Colombia”, habló con Semana Educación sobre este tema.

Semana Educación: ¿Cuáles son los desafíos de las ciudades de cara a convertirse en verdaderas ciudades del aprendizaje?

Raúl Valdés Cotera: Lo primero que hay que decir es que todas las ciudades del mundo son ciudades del aprendizaje. Los procesos en este sentido están sucediendo, lo que pasa es que algunas veces se reportan y otras no, pero si están sucediendo.

No obstante, el mayor reto para las ciudades es que el aprendizaje sea una política pública que involucre a los distintos actores, para que pueda haber una educación formal sólida y se impulsen aprendizajes intergeneracionales entre la comunidad.

El propósito es que la comunidad haga un buen uso de las ciencias y tecnologías de la información, con el fin de generar aprendizajes ya sea para las personas que trabajan o para las que buscan trabajo. En general, lo fundamental es crear un ambiente de aprendizaje en la ciudad. Por ejemplo, que los museos y parques sean lugares de aprendizaje.

Otro desafío importante es cómo a través de procesos educativos se logra mayor inclusión y equidad, principalmente para los grupos más vulnerables, por ejemplo inmigrantes y personas en movimiento que no acceden al derecho a la educación, hablamos de niños, adultos y familias.

Las ciudades enfrentan otro reto y es los jóvenes en riesgo que no están incluidos en el ámbito laboral ni educativo, pero tampoco en la comunidad. Al respecto, hay que mirar cómo generar procesos para que sean contemplados en espacios comunitarios y laborales, así como en procesos de educación formal o no formal.

También es fundamental vincular a los barrios de bajos recursos, para que se conviertan en sitios comunitarios en los que confluyan el arte, la educación, el medio ambiente y la salud, entre otros. Se trata de atender de una manera lúdica los barrios, para así dinamizar el aprendizaje.

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S.E.: ¿Qué oportunidades tiene Colombia en este sentido?

R.V.C.: Es muy importante reconocer el aprendizaje como un gran valor que se da en el aula y fuera del aula, es decir, la escuela es una pieza más del rompecabezas de nuestra vida para aprender y no es la única fuente de aprendizaje, ni el maestro el único sujeto del saber, hay otras fuentes igual de valiosas y de calidad.

De igual forma, con el desarrollo de las tecnologías de la informaciónhay una posibilidad inmensa de acceder a la información de manera gratuita, sin elementos de poder. Aquí se empieza a pensar desde las necesidades de aprendizaje de las comunidades y no desde las políticas nacionales que se imponen en la comunidad.

S.E.: ¿A qué experiencias transformadoras en educación deben apostarle las ciudades?

R.V.C.: Siempre que uno pueda construir junto con la comunidad espacios que respondan a sus necesidades, esto ya se constituye en un espacio transformador. Me refiero a aprendizajes en familia.

También están los centros comunicativos donde la gente va aprender algo o simplemente a interactuar con los demás. Estos son espacios de inclusión comunitaria.

En Medellín, por ejemplo, es emblemático el tema de la educación de la primera infancia, es decir, cómo vincular a los niños a los procesos de aprendizaje y vincular esos aprendizajes con los padres.

Con los jóvenes, en muchas ciudades como Brasil los integran en la comunidad a través de clases de futbol o samba, por ejemplo, o también mediante actividades para ayudar a los adultos mayores. Todo lo que se pueda construir con la comunidad y que te enseñe nuevas formas de aprender es fundamental. Lo clave aquí es cómo los espacios públicos se pueden convertir en espacios educativos.

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S.E.: ¿Qué hace falta para que las ciudades en Colombia sean ciudades del aprendizaje?

R.V.C.: Hay que empezar a realizar una planeación muy clara de a dónde se quiere llegar y en esa articulación invitar a todas las voces de la ciudad a que participen. Es un trabajo que se tiene que hacer.

S.E.: ¿Cuáles son las ciudades modelo en aprendizaje?

R.V.C.: Son ciudades modelo en su entorno. Hay un buen número, República de Corea, por ejemplo, ha seguido muy bien este modelo, ya que a nivel constitucional se apoya el concepto de ciudades del aprendizaje.

A nivel estatal hay planes para promover ciudades de aprendizaje como un sistema que permite que las políticas nacionales sean implementadas a nivel local, a través de ciudades de aprendizaje. Son 160 ciudades que siguen este modelo.

Hay otras como Amán, en Jordania, que trabajan el tema de la inclusión de la voz de la mujer a través de ONG`s. Este es un avance muy importante y un reto muy difícil de enfrentar.

En otras como Cork, en Irlanda, saben lo que es ser una ciudad del aprendizaje, porque todos los actores están articulados de cara a ese fin. Toda la ciudad participa en procesos educativos.

En Colombia, sin duda Medellín es valiosa, ya que tiene una institucionalización muy definida, hay una mirada en conjunto de a dónde se quiere avanzar y en este sentido existen acciones claras. Cali Bogotátambién trabajan fuerte en el tema.

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 20/02/2019. Disponible en: https://www.semana.com/educacion/articulo/ciudades-del-aprendizaje-en-el-mundo/602004

Gobierno lanzó el programa de Becas del Bicentenario

Este programa busca beneficiar a mil colombianos de distintas regiones del país, entre ellos maestros, docentes ocasionales y de cátedra de las instituciones de educación superior públicas del país.

Gobierno lanzó becas para estudiar doctorado en Colombia

Las Becas de Excelencia Doctoral del Bicentenario estarán abiertas para profesionales de cualquier área del conocimiento Foto: Pixabay

Como anunció Semana Educación hace unos días, el gobierno nacional lanzará 1.000 becas para profesionales colombianos interesados en estudiar un doctorado y contribuir a su región con un proyecto de investigación en cualquier área del conocimiento.

El programa fue lanzado oficialmente en el marco del taller Construyendo País #22 en Coveñas, Sucre, con la participación de la ministra de Educación, María Victoria Angulo, y la subdirectora general de Colciencias, Sonia Esperanza Monroy.

Estas Becas de Excelencia Doctoral del Bicentenario fueron parte de los acuerdos firmados por la administración de Iván Duque y los líderes estudiantiles y profesorales el pasado 14 de diciembre, según los cuales seinvertirán 250 mil millones de pesos provenientes de regalías para becas de estudio doctoral durante los próximos dos años

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Al respecto, la ministra de Educación afirmó durante la presentación que “con esta gran noticia se honran los acuerdos que hicimos en diciembre. Agradecemos al Congreso y a los gobernadores el uso de regalías para educación superior”.

La convocatoria será publica y abierta y estará dirigida a programas de doctorado en universidades con los respectivos registros calificados. La beca cubrirá el pago de la matrícula, gastos de sostenimiento y de una pasantía en el exterior.

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Una exigencia para participar será presentar un proyecto de investigación alineado con los objetivos de Ciencia y Tecnología de cada departamento donde se presente el candidato. Estos están consignados en las líneas programáticas de los Planes y Acuerdos Estratégicos Departamentales en Ciencia Tecnología e Innovación (PAED) que puede encontrar en este link.

Según pudo constatar Semana Educación, hasta marzo se definirá la apertura de la convocatoria, pues como el programa se hace con recursos de regalías debe pasar primero por el Órgano Colegiado de Administración y Decisión, que se reunirá en un mes. 

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 13/02/2019. Disponible en: https://www.semana.com/educacion/articulo/gobierno-lanzo-becas-para-estudiar-doctorado-en-colombia/601100h

Universidad Nacional lanza primer curso con certificación blockchain

El uso de tecnología blockchain en diversas universidades del mundo está cambiando la forma de certificar a los estudiantes en distintas partes del mundo. En Colombia, la Nacional es de las primeras en atreverse a implementar esta herramienta.

Blockchain en la Universidad Nacional

 La Universidad Nacional será una de las instituciones de educación superior pioneras en Colombia en aplicar esta tecnología Foto: Archivo Semana

La tecnología  blockchain está de moda en el mundo. Desde su uso más popular, registrar las transacciones de las criptomonedas, hasta guardar su historial médico en línea o verificar el origen exacto de las lechugas que está comprando en Walmart (una aplicación que empezará a pilotear la multinacional este año), los horizontes de esta tecnología son inmensos en casi todas las áreas laborales.

La educación no es la excepción. Este año, la Universidad Nacional empezará un piloto para entregar certificados en línea con esta tecnología para los estudiantes que aprueben el curso “Blockchain con énfasis en desarrolladores de contratos inteligentes” ofrecido por el Programa de Educación Continua.

De esta manera, la información de quienes aprobaron el curso estará protegida en línea. La tecnología blockchain hace que la información sea prácticamente imposible de hackear.

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El sistema funciona así: la Universidad Nacional pagará para acceder a una red de Blockchain que mantendrá el registro de la información. Cuando termine el curso, un funcionario de la institución debidamente certificado subirá el registro de los estudiantes que lo aprueben. Los creadores del sistema incluso están considerando la posibilidad de aplicar una clave de seguridad biométrica, para proteger mejor esta información.

Lo interesante de este proyecto es que resguarda la información de los certificados y permite que cualquiera pueda consultar en una plataforma web la autenticidad de ese documento académico”, dice Mauricio Tovar, codirector del Grupo de Investigación InTIColombia, que diseñó la tecnología, y uno de los profesores que dictará la clase que ofrecerá esta certificación.

Esta no es la primera institución educativa en el mundo en aplicar este tipo de herramienta tecnológica. El Instituto Tecnológico de Massachusettscreó su propio diploma por blockchain, Blockcerts, junto a la empresa Learning Machine en 2017. La Universidad de Nicosia, la más grande de Chipre, hizo lo propio en 2014. La Universidad de Princeton, Cornell y la Universidad de California cuentan con esta tecnología también, por nombrar algunas.

De hecho, en Colombia, la Universidad Javeriana también empezará a usar en el futuro próximo la tecnología blockchain de Credly, uno de los principales proveedores mundiales de insignias digitales, gracias al contrato que firmaron recientemente con Acreditta, prestador de este servicio en el país.

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En el futuro, lo más probable es que todos los certificados académicos estarán a salvo en una red de servidores en distintas partes del mundo gracias a la tecnología blockchain, en vez de quedarse colgados en una pared.

¿Por qué? La ventaja de este modelo es, principalmente, la seguridad. La tecnología blockchain permite guardar de manera segura los certificados en un ecosistema digital, donde tienen una utilidad más grande que los diplomas tradicionales.

Un estudiante que apruebe “Blockchain con énfasis en desarrolladores de contratos inteligentes”, recibirá un correo con un enlace. Con este, podrá, por ejemplo, colgar el certificado en su perfil de LinkedIn, donde un futuro empleador pueda verificar la validez del título.

Y es que la verificación de las credenciales es un paso cada vez más crítico de la selección de personal. “Hay estudios que demuestran que hay una gran cantidad de certificaciones académicas que son falsificadas; algunos, hablan de entre un 5 y un 10% de las certificaciones en el mercado laboral, dice Tovar.

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Por otro lado, en Colombia son bien conocidos los casos de servidores públicos que dicen tener una formación que no tienen. Esta tecnología soluciona esos problemas, precisamente.

“La idea es probar en la tecnología en este curso y llevarla más adelante a otras clases de Educación Continua; después, por qué no, llevarlo a programas de pregrado”, afirma Tovar.

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 11/02/2019. Disponible en: https://www.semana.com/educacion/articulo/blockchain-en-la-universidad-nacional/600676

¿Qué es la cuarta revolución industrial y por qué va a cambiar a la educación?

Las tecnologías 4.0 están de moda. Con la automatización digital están cambiando todos los sectores de la sociedad, y la educación no es la excepción. Hay repensar el sistema educativo. Vea cómo.


Los sistemas robotizados cada día hacen más labores que antes solían hacer las personas. Foto: Getty Images

Esta semana, el presidente Iván Duque anunció en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, la apertura del primer Centro para la Cuarta Revolución Industrial en Medellín. ¿Por qué es eso relevante para el país? ¿Qué le importan las tecnologías 4.0 a la educación?

El mundo del trabajo está cambiando y va a cambiar aún más en los próximos 10 años. Los robots cada vez hacen más trabajos que antes solían hacer las personas. Y la educación será la principal herramienta de estas últimas para no quedar en desuso al mismo ritmo que se desactualizan los smartphones.

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Es temporada de despidos
En el banco Sberbank, el más grande de Rusia y Europa Oriental, hay una sensación de incertidumbre desde que el CEO de la empresa, Herman Gref, anunció el plan de despedir para 2021 a 45.000 empleados, cerca del 15% de su capital humano (para hacerse una idea, es casi como despedir a todos los empleados de los tres bancos más grandes de Colombia). ¿La razón? Llegaron los robots.

Son más baratos, predecibles y, en opinión del banco, pueden hacer el mismo trabajo que actualmente desarrollan muchos empleados. Ya el gigante ruso lo ha puesto en práctica con Anna, una robot que desde marzo opera el contact center para clientes empresariales.

Con un sistema de Inteligencia Artificial (IA), escucha y responde preguntas como la ubicación del ATM más cercano y, en el futuro, entregará información del balance de cuenta y estado de pagos. Gracias a ella, el contact center, que maneja unas 20.000 llamadas al día, redujo el tiempo de operación a la mitad. Por esto, el Sberbank despidió cerca de 5.600 empleados en el segundo semestre de 2018.

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En 2017 contrataron un equipo de robots-abogados que era capaz de escribir demandas automáticas, y sustituyeron el puesto de 3.000 humanos. En diciembre, Promobot, otro software de IA, empezó a hacer labores de consultoría de clientes. Según ha dicho Gref en distintas entrevistas, 98% de las decisiones de extender un préstamo y 30% de entregar uno nuevo a una empresa lo hace un software inteligente.

Está convencido de que ese es el futuro, el mundo del trabajo de la cuarta revolución industrial, donde el internet de las cosas y la automatización de las tareas humanas le darán un giro copernicano a las relaciones laborales, sociales y económicas. Verdad no le falta; hoy, las máquinas escriben, identifican imágenes, analizan, toman decisiones y (sobre todo) aprenden de ellas.

Eso promete cambiar definitivamente el tipo de trabajos que desempeñan actualmente las personas. Los trabajadores del futuro tendrán que destacarse en un set muy distinto de competencias. Un desafío grande, pero prometedor. La revolución industrial significa, también, la revolución de la educación.

¿A quiénes van a reemplazar?
La automatización de las labores humanas no es nueva, pero está llegando a otro nivel. Para este año, habrá cerca de 2,6 millones de robots industriales en todo el mundo. Muchas funciones mecánicas en fábricas de ensamblaje las desempeñan desde hace décadas.

Pero ya se están moviendo a todo tipo de sectores. En las instituciones de educación superior identifican estudiantes en riesgo de deserción por medio del big data. En el mundo del arte, el software Watson Beat, de IBM, crea canciones autónomamente. Ya incluso son robots (teacher bots) los que le enseñan a otros robots a reconocer imágenes o analizar patrones.

Según el estudio “Jobs lost, jobs gained: Workforce transitions in a time of automation”, publicado en 2017 por la firma McKinsey & Co, hasta 800 millones de personas (o 30% de la fuerza laboral mundial) tendrían que buscar un nuevo trabajo de aquí a 2030 por culpa de la automatización, según las tecnologías probadas hasta el momento.

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Ese es el escenario más catastrófico. “Aunque la mitad de las actividades laborales tiene el potencial de ser automatizada por tecnologías probadas actualmente, la proporción de trabajos desplazados será probablemente más baja por factores técnicos, económicos y sociales que afectan su adopción”, asegura el informe.

El cálculo es altamente incierto, y no hay manera de asegurar qué sucederá en doce años. Diferentes metodologías varían en sus estimados –el estudio de McKinsey sugiere, en un escenario más amable, que cambiaría solo el 15% de la fuerza laboral–.

Depende también de la región. En Estados Unidos, los pronósticos oscilan entre un 7% y un 47% de empleos automatizables; en Japón, entre 6% y 55%; en Bolivia, entre 2% y 41%. En cuanto a Colombia, entre un 20% y 30%, según Deloitte.

Depende así mismo del área laboral. El sector financiero, por ejemplo, tiene una probabilidad bastante alta de robotizarse. Lo que ocurrió en Sberbank no es un accidente: Bank of America pasó de tener 288.000 personas en 2010 a 204.000 en 2018; en Sudáfrica, el Nedbank anunció el pasado marzo el despido de 3.000 trabajadores; en Suecia, el Banco Nordea eliminó 6.000 puestos; en Japón, el grupo financiero Mitsubishi UFJ planea sustituir 9.500, casi lo mismo que el Citigroup, que podría recortar 10.000 (la mitad de su equipo de tecnología y operaciones), según el Financial Times. Todos por la misma razón: automatización de funciones.

De acuerdo con el informe de McKinsey, “las actividades más susceptibles son las que implican trabajo físico y las que se dan en ambientes predecibles, como operar maquinaria o preparar comida rápida […] La automatización tendrá un menor impacto en los empleos con interacciones sociales, donde las máquinas no pueden desempeñarse como los humanos por el momento”.

Si le da curiosidad, puede consultar la susceptibilidad de automatización de su ocupación en este link.

Los nuevos trabajos
Este tipo de pronósticos fatalistas no son atípicos. Hace 240 años, Ned Ludd, un obrero de Leicestershire, Inglaterra, rompió dos tricotosas en un ataque de furia por las dificultades laborales que empezaban a sentir los trabajadores ante el surgimiento de estas máquinas para tejer.

Hoy hay poca claridad sobre la autenticidad histórica de este personaje, pero a principios del siglo XIX se convirtió en el símbolo del movimiento ludita, que adoptó su nombre y participó en manifestaciones, disturbios y quemas de fábricas y molinos en todo el país.

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Según el Informe sobre el desarrollo mundial 2019 (WDR, por sus siglas en inglés), del Banco Mundial, sobre “la naturaleza cambiante del trabajo”: “No ha habido un momento de la historia en que la humanidad no esté preocupada por dónde lo llevará su talento para innovar. En el siglo XIX, Karl Marx le preocupaba que ‘las máquinas actúen como una competencia superior al trabajador’. John Maynard Keynes advirtió en 1930 sobre el desempleo que surgiría de la tecnología. Sin embargo, la innovación ha mejorado una y otra vez los estándares de vida”.

Si se tiene en cuenta la evidencia histórica, la tecnología siempre ha generado más puestos laborales de los que ha destruido. Desde 1980, la introducción del computador portátil creó 18,5 millones de trabajos, solo en Estados Unidos. Y en Europa, la economía de apps ha creado 1,6 millones.

Un estudio de Deloitte encontró que en Reino Unido la IA ha destruido 800 mil empleos desde 2001, pero propiciado 3,5 millones nuevos. Además, estos pagan en promedio 13.000 dólares al año más. Con cada nueva tecnología en la historia ha ocurrido el mismo resultado.

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El estudio de McKinsey estima que para 2030 la inversión en tecnología podría crear entre 20 y 50 millones de trabajos en el mundo. Si a eso se le suman los 280 que se pueden generar en los próximos diez años por el aumento del consumo, principalmente en economías emergentes, el impacto de la automatización no parece tan grave.

“Es difícil tener conclusiones sobre cómo serán las tareas del futuro”,señala Paolo Falco, economista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). “Es más fácil saber cuáles de las labores que realizamos hoy se podrán reemplazar. La tecnología creará cientos de trabajos nuevos de los que no tenemos ni idea ahora”.

Sin embargo, incluso en los panoramas más tecnooptimistas, la rapidez del cambio produce inquietudes. Una transición abrupta, señala el estudio de McKinsey, resultaría en un crecimiento súbito del desempleo y en mayores iniquidades.

Frente a esta posibilidad, es fundamental desarrollar una fuerza laboral con más competencias de alta complejidad intelectual (como análisis de datos y pensamiento crítico) y competencias socioemocionales (como la sociabilidad, la resiliencia y la empatía).

Estas son, a la vez, las más difíciles de automatizar y las más transversales, útiles sin importar el campo laboral al que se dedique; es decir, donde los empleados pueden encontrar un valor agregado. Y, por otro lado, una fuerza laboral que pueda adaptarse a los cambios más fácilmente, actualizarse al mismo ritmo que los avances tecnológicos.

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Menos humanos-robots, más humanos-humanos
En 2016, The New York Times reportó el caso de Sherry Johnson, una georgiana de 56 años que había perdido su trabajo por la automatización. No una sino dos veces. La primera vez, en un periódico local en el pueblo de Marietta, donde se encargaba de manejar las impresoras. Luego en una fábrica de máquinas médicas. Antes de retirarse, Johnson terminó trabajando en un refugio de animales, el empleo que más feliz la hizo. Allá no podía sustituirla un robot, que no tiene cómo “darles atención y cariño”.

Razón no le faltaba. La capacidad de relacionarnos socialmente (incluso con los animales) es una parte indispensable de las competencias humanas. Es tan importante que es fácil subestimar su relevancia en el mundo laboral; pero varios estudios han demostrado la relación entre el manejo comportamental y la obtención y retención de empleos a largo plazo.

No en vano, el 79% de las habilidades más demandadas por las empresas es de tipo socioemocional, de acuerdo con el documento de trabajo “Employer Voices, Employer Demands”, realizado en 2016 por analistas del Banco Mundial, el cual revisó 24 estudios sobre el tema.

Incluso en Colombia, donde el impacto de la cuarta revolución industrial ha sido menos fuerte que en otros países, los empleadores están urgidos de esas competencias. Según un estudio realizado por Manpowergroup en 2017, “los líderes empresariales están buscando gente con capacidad de liderazgo y comunicación oral y escrita; con inteligencia emocional, que no peleen por cualquier cosa, pero que sepan defender su punto de vista amable y correctamente; y, especialmente, con flexibilidad cognitiva, que tengan la curiosidad y la facilidad de aprender, desaprender y reaprender”, dijo Juan David Tous, gerente de comunicaciones de esta multinacional en Colombia.

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¿Qué explica la creciente importancia de las competencias socioemocionales en el mercado laboral? Según el documento del Banco Mundial, “que las computadoras todavía son muy malas para simular la interacción humana. Leer la mente de otros y reaccionar es un proceso inconsciente, desarrollado por miles de años de evolución. En el ambiente laboral, es fundamental que las personas sean capaces de trabajar en equipo, resaltar las ventajas individuales y de adaptarse a los cambios. Esa interacción rutinaria es el núcleo de la ventaja humana sobre las máquinas”.

Las competencias socioemocionales tienen otra ventaja más: son transversales. Son casi igual de útiles en cualquier campo laboral. Sherry Johnson no necesitó reaprender un nuevo set de competencias para incorporarse a un nuevo trabajo.

Diferentes competencias blandas pesan más en distintas labores. Según el estudio “Social and Emotional Skills”, de la Ocde, las competencias que mejor predicen el buen desempeño laboral y el salario son: la persistencia, el autocontrol, la confiabilidad y la orientación al logro.

La extroversión es buena para predecir el desempeño en trabajos gerenciales y en ventas. La regulación emocional es especialmente importante en trabajos con fechas de entrega y alto nivel de estrés, y la apertura a la experiencia para trabajos científicos.

Un dato interesante es que las habilidades socioemocionales son “entre 2,5 y cuatro veces más importantes que las cognitivas para personas de bajos ingresos”; esto señala su relevancia como vehículo de movilidad social.

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La generación de los datos

Ciertas competencias técnicas de alto nivel también serán muy importantes en el mundo laboral. Dos de ellas se están posicionando como las más solicitadas: programación y análisis de datos.

Salvo las relacionadas con Marketing y Análisis de Negocios, Ingeniería Eléctrica y Diseño Automotriz, las 25 competencias duras más requeridas por empleadores en el mundo implican algún grado de conocimiento de estas, según un estudio de LinkedIn publicado el pasado enero.

Para hacerse una idea de hacia dónde está yendo el mundo, las cinco más demandadas son Computación en la Nube, Minería de Datos, Administración de las Tecnologías de la Información y Desarrollo Web.

De hecho, un informe de Burning Glassdoor Technologies y Oracle Academy sugiere que la mitad de los trabajos en el primer cuartil de ingresos (más de 57.000 dólares al año) requiere conocimiento de programación.

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Y, sin embargo, solo 18% de estos posiciones exigían un título en Ciencias Computacionales, lo que hace pensar que, conforme avanza el mundo digital, el lenguaje de la programación se vuelve una competencia transversal, más allá de la Ingeniería de Sistemas.

No es un accidente que Harvard tenga curso de Programación para Abogados, en el que los futuros juristas aprenden a hacer “lobby con análisis de datos, automatizar litigios en masa e investigar de manera online”, y que el Imperial College de Londres ofrezca uno en “Lenguaje de Programación para Médicos”. O que países como Reino Unido, Argentina y Singapur incluyan la programación en sus bases curriculares para primaria y bachillerato.

Sin embargo, para Paolo Falco, estas de nada sirven sin creatividad. “Hay tareas muy especializadas que hoy son relevantes. Pero pasa lo mismo que en la programación, que se pensaba era de alto nivel técnico e imposible de automatizar, y descubrimos que también la pueden hacer las máquinas.El nivel técnico no es suficiente; tiene que ser acompañado del lado creativo”.

Como señala el economista italiano, sin creatividad incluso el conocimiento altamente técnico puede caer en desuso. Según un estudio de Deming y Kadeem Noray de 2018, el alto retorno económico de las carreras aplicadas en STEM (por las siglas en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) disminuye, en promedio, un 50% en la primera década de vida laboral, pues sus conocimientos quedan obsoletos.Muchos profesionales, incluso, terminan abandonando esa área de trabajo.

De ahí la importancia de hacer las famosa conversión de estas carreras en STEAM (agregándole un nuevo componente fundamental: el Arte).

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Repensar el sistema
“Un tema importante de resaltar”, señala Falco, “es que hablamos de competencias blandas porque son las que necesitamos hoy”. Consideramos que serán importantes en el futuro, por lo que muestran los avances tecnológicos de punta hasta el momento. Pero quién sabe cuáles serán las que requeriremos mañana.

Aún con todos los estudios sobre el tema, es importante recordar que el futuro de la cuarta revolución industrial es incierto. En este sentido, lo primero, dice el economista italiano, es implementar un sistema de adaptabilidad y flexibilidad de la educación, incluso antes de pensar qué competencias enseñar.

“Debemos cambiar lo que venimos haciendo”, dice Maritza Rondón, rectora de la Universidad Cooperativa de Colombia. “Necesitamos pasar de modelos masivos de educación a formas más personalizadas, que es lo que están pidiendo los jóvenes. Se requiere una educación más flexible, al ritmo de cada quién; que reconozca los saberes de los alumnos. Si lo aprendió en la universidad de la vida, ¡qué importa!”

En ese sentido, todavía le falta mucho al sistema educativo. En las instituciones de educación superior en Colombia, aún no hay mecanismos para reconocer el conocimiento informal de los estudiantes, algo importante para recibir a quienes están interesados en estudiar y provienen de rutas no tradicionales.

El mundo todavía no tiene las condiciones necesarias para universalizar el aprendizaje. “Un estudio de la Ocde próximo a salir muestra que los países están poco preparados para el aprendizaje durante la vida. Hay estudios sobre el tema, pero pocos programas comprobables”, dice Falco.

Ese es un último componente fundamental. Mañana, cuando un robot venga a sustituir el trabajo de abogados, contadores o ejecutivos de cuenta en el banco más grande de Rusia –o, para ese efecto, en cualquier otro lugar del mundo–, la idea no es que los reemplace un recién egresado más preparado, sino que los mismos empleados puedan volver al sistema para aprender y reinventarse.

Está en las manos del sistema educativo evitar la catástrofe que significaría lo contrario. Una responsabilidad bastante delicada.

Este artículo hace parte de la edición 39 de la revista Semana Educación. Si quiere informarse sobre lo que pasa en educación en el país y en el exterior, suscríbase ya llamando a los teléfonos (1) 607 3010 en Bogotá o en la línea gratuita 018000-911100.

Créditos: Tomado de Semana Educación el día 29/01/2019. Disponible en: https://www.semana.com/educacion/articulo/cuarta-revolucion-industrial-una-reforma-para-el-sistema-educativo/599090